25.2.16

POLIFEMO Y GALATEA

Solícito a su amada se mostraba,
atento a las palabras que decía,
pues nunca se cansaba de escuchar
la dulce melodía de su voz.

El cíclope perdido en ese embrujo,
no pudo resistirse a la visión
de aquella que vencía ya indomable
las últimas defensas de su juicio.


Patricia Manzano, 3ºESO

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